Cómo desarrollar tu creatividad siendo profesora de yoga

Artículo original de Yulia Yogi, profesora de Vinyasa Yoga. 

Para mí, como profesora de yoga, es casi una necesidad crear prácticas diferentes, creativas y retadoras. En este artículo quiero compartir contigo algunos recursos que utilizo para enriquecer mis clases y, con ello, la experiencia de mis alumnos.

1. Monta la práctica pensando en todos los usos que puedes dar a un ladrillo, un cinturón, una manta, una pared o una silla.

¡No me cansaré de repetirlo! Los accesorios no son solo para principiantes. Son herramientas de trabajo que nos permiten profundizar en la práctica y descubrir nuevas posibilidades.

Un mismo elemento puede ofrecer muchas opciones dependiendo de cómo lo utilicemos. Juega con ellos, experimenta y deja que la creatividad forme parte de tus secuencias.

2. Por una vez, deja tu esterilla a un lado.

A veces veo a los alumnos y parece que el suelo alrededor de la esterilla sea lava de un juego infantil. ¡No pasa nada si sales de la línea!

Aprovecha todo el espacio: camina a cuatro patas, deslízate por el suelo, haz una voltereta o incorpora a tu práctica elementos de danza, artes marciales y entrenamiento funcional.

Tu imaginación es el límite.

3. Pregúntate qué quieres y qué necesitas.

La práctica personal puede convertirse en un espacio perfecto para explorar tu cuerpo y soltar patrones que has aprendido en clase.

Pregúntate por qué repites siempre determinadas pautas, especialmente aquellas que no terminan de encajar con tu cuerpo. Y, por una vez, hazlo diferente. Observa cómo te sientes y confía en tu propia sabiduría corporal.

4. Practica con los ojos cerrados.

Si nunca lo has hecho, te lo recomiendo. Cada día recibimos un sinfín de estímulos a través de la vista y vivimos demasiado pendientes del mundo exterior.

Permítete dedicar un tiempo a poner toda tu atención en ti: en tu respiración, en las sensaciones que nacen del movimiento consciente y en cómo responde tu cuerpo.

Cierra los ojos y sumérgete en esa conexión contigo misma. Esta práctica puede ayudarte a desarrollar una mayor conciencia corporal y una sensibilidad que quizá todavía no habías explorado.

5. Inspírate en las redes sociales y prueba algo nuevo.

Instagram puede ser una fuente de estrés o una fuente de inspiración. Tú decides el uso que quieres darle.

Hoy en día encontramos muchísimos vídeos, tutoriales y propuestas interesantes. Puedes crear carpetas por temáticas —inversiones, transiciones, equilibrios de brazos, etc.— e ir experimentando con ellas.

Eso sí, recuerda que entre la inspiración y el copia y pega hay una línea muy fina. Te recomiendo que no copies a nadie tal cual, sin pensarlo, sino que pases cada idea por tu propio filtro y la adaptes a tu práctica y a tu manera de enseñar.

Y, por supuesto, da crédito a la persona que te ha inspirado. Esto también es yoga.


Puedes conocer más sobre el trabajo de Yulia Yogi en su web: yuliayogi.com.

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